Mi prometido no me dice que me quiere

Me hace regalos caros pero yo sufro

Mi prometido no me dice que me quiereA mi tarot online, llegaba el testimonio de una amiga que decía así: -Paloma, mi prometido me hace regalos muy caros, pero nunca me dice que me quiere y eso me hace sufrir-. Veamos  su testimonio completo para entender mejor su caso.

“Querida Paloma. Estoy prometida con mi novio desde hace seis meses y tenemos fijada nuestra boda para dentro de dos. Mi vida a su lado ha sido siempre maravillosa. Él tiene una buena posición, tanto social como económica y nunca ha escatimado a la hora de hacerme regalos maravillosos, o de colmarme de ese tipo de atenciones que conquistaría a cualquier mujer. Sin embargo, a pesar de esto que te cuento, no consigo sentirme satisfecha y cien por cien segura de su amor, ya que nunca me dice claramente y con palabras que me quiere. Sé que sus acciones son la mejor demostración de su amor por mí, sin embargo, nuestra boda es inminente y me resisto a dar ese paso si él no se muestra claramente cariñoso y romántico. Necesito que me diga “te quiero” de vez en cuando, y que sea más dulce con sus palabras. Por favor, ayúdame a despertar ese lado romántico del que nunca he podido disfrutar y que tanto necesito.”

Cómo despertar el lado más romántico de tu pareja

Cuando contacté con esta amiga, intercambiamos pareceres acerca del carácter poco románico de su prometido, cosa que a ella le hacía sentir mal. Para comprobar los sentimientos que su novio albergaba hacia ella le recomendé realizar una lectura de tarot, y así verificar que, ciertamente, él la amaba aunque nunca se lo dijese con palabras. Las cartas mostraron que la educación recibida por su prometido tenía bastante que ver en su forma de guardar los sentimientos. Su familia había sido siempre muy fría en ese sentido, y esto se veía ahora reflejado en su carácter. Para aminorar este efecto y conseguir que diera rienda suelta a sus sentimientos sin sentirse cohibido, realicé un ritual para abrir caminos, a la vez que un ritual de endulzamiento, que rompiese cualquier miedo a mostrar su lado más tierno y cariñoso. Un mes más tarde mi amiga volvió a contactar para agradecerme la transformación que había sufrido su chico. Por fin era capaz de susurrarle al oído esa palabras de ternura que tanto había soñado, e incluso se atrevía a mostrarse cariñoso con ella en público. Mi amiga estaba realmente emocionada, porque para ella era muy importante estas demostraciones de afecto.

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